• 12th diciembre 2009 - By Esperanza Galera

    Hace varias semanas merodeando por internet di con una historia que me impactó. No era la de una página de literatura, ni trataba de ciencia ficción, sino de una historia real, de un tío como tú o como yo, que fue víctima de los acontecimientos y capaz de tomar una determinación. El cuerpo me lo pedía y contacté con el autor y protagonista de esta historia para pedirle que la reescribiera para mí y mi blog. No tengo nada más que decir, el resto que os lo cuente él:

    Todo empezó un 14 de junio, quedé con la que por un periodo de 10 meses fue mi pareja (maldita sea la hora). Era vigilante de seguridad como yo y ya nos conociamos de tiempo. Yo hacía un tiempo que había terminado otra historia y estaba libre… y ella también estaba libre así que quedamos para tomar algo. Por aquel entonces ya tenía a Blackie (la Artist Series) y a Lucille y estaba muy orgulloso de tener el duo mas famoso y potente del blues. Por otra parte, poco a poco mi historia sentimental iba a más, o eso creía, me sentía en la cima y al poco llegó a casa una preciosa Gibson Les Paul Standard a la que le puse una JB en puente. Tenía en mi haber 5 Teles, 2 Stratos, Lucille, Les Paul, un dobro y una Guild Usa Jumbo… me sentía genial pero…

    En septiembre se empiezan a torcer las cosas, empiezo a oírme rollos en plan “me siento agobiada, frustrada, encadenada”. Claro, en su momento yo no lo entendí, pero ahora lo veo como que yo fuí un rollete de verano que estaba durando demasiado y que, encima, era apreciado por su familia y eso ella no lo soportaba. De mí sólo quería sexo puro y duro (ni amor, ni cariño, ni leches) y tragarme sus rollos de trabajo, los cuales conozco mucho mejor, ya que llevo en esto de la seguridad el doble que ella (casi 10 años) y he estado en tropecientos mil sitios… Ése fue mi error, el no mandarla a paseo; una persona que no reconoció nunca publicamente que estábamos juntos y que me tenía de tapadillo. Y ahí empezo la espiral de ventas. La primera en salir fue la Les Paul, y luego una Tele Usa y una 62 Japan Sunburst con bigsby. Necesitaba pasta para demostrarle que la quería con atenciones (regalos caros, cientos de cenas románticas, escapaditas…). Me comporté como un pagafantas y un débil, cada vez salían más guitarras y ella más jugaba conmigo, subiéndome a casa de sus padres, ilusionándome con una vida en común y con un futuro bebé en unos años… Curiosamente nunca me dijó “te quiero”…

    El sumun de mi espiral de estupidez llegó el 12 de febrero de 2009. Vi que nos estábamos diluyendo y yo en mi ignorancia creí que si le regalaba un San Valentin muy especial, inolvidable, vería que mis intenciones eran serias. Para eso necesitaba pasta y rápido y la forma más rapida era vender una Gibson, y qué mejor pieza que Lucille… ese 12 de febrero se consumó el asesinato.

    A los 30 segundos de irme de MRW me di cuenta de la burrada que había hecho, había traicionado a mi orgullo, mi Gibson más soñada y con permiso de mis Teles y Blackie, la guitarra que más he querido y amado en mi vida. Traicioné al amor de mi vida, un acto por el que sigo sintiendo mucha verguenza y que nunca podré expiar. A la semana me cepillé a Blackie; si ya no tenía a su hermana Lucille y ya no me inspiraba tocar Blues, ¿para qué tener una guitarra que me recordaba a mi amada Gibson?

    Al mes de cometer esta doble idiotez finiquité esa desangrante y falsa mentira que fue esa puta relación, la cual me dejó jodido en lo financiero, en lo sentimental y en lo fisíco, ya que debido a que lo dejé todo (incluido mi entrenamiento) me metí en el cuerpo 125 kilos (menos mal que mido 1,90). En lo musical, al no tener a esas 2 maravillas le dí la espalda al Blues, no soportaba ver u oír a BB King o a Clapton y ver que no estaban esas 2 guitarras. Era insoportable, así que decidí centrarme en el Country, ya que primordialmente soy un músico country que countryfica al Blues y al Rock… centrarme en Teles y tal, parece que todo se habia terminado… pero…

    …Continuará…

    Rocking in the Free Blog,

    Esperanza Galera

    Artículos relacionados

  • 3 comentarios to “Una historia de amor… a las guitarras (1ª parte)”

    • Sveriton on 12 diciembre 2009

      Lamentable historia casi increible, para un guitarrista esta sería su peor pesadilla aunque creo que por muchas Blackies o Lucilles que uno pierda el impacto emocional más grande es la desepción de la persona que amas. Espero que la continuidad de este relato nos lleve a mejor puerto y no nos envenene con su desaliento

    • tolotron on 14 diciembre 2009

      no!!!!! como?!?!?!?!?! , todo por un par de polvos?!?! dios!!!!
      es verdad habeces nos aweonamos y somos los mas inbesiles del mundo .. como dicen aca en chile.. un pendejo de mina tira mas que una yunta de toros!!!
      un consejo.. las guitarras son solo un bien material , el blues se lleba en la sangre , el rock corre por las venas
      no es nesesario tener la mejor lucile del mundo para ponerle sentimiento a cada nota.

    • Fernandeath on 18 diciembre 2009

      Menuda historia… te agradezco que te fijes en este tipo de historias y las compartas con todos pq creo que es lo que hace autentico al mundo de la musica. Estoy ansioso por ver como acaba cuando es la segunda parte?

    Deja tu comentario


Ad