Después de una semana de suspense, os traigo hoy la segunda y última parte de esta historia tan auténtica. ¡Larga vida el Blues!
Unas semanas después de haber defenestrado a Lucille y a Blackie fui a mi luthier junto a mi compi de Telecaster a hacer una revisión en nuestras Teles y me percaté que habia un catalogo Gibson tirado por allÃ. No se me ocurre otra cosa que cogerlo y, ¡pum! Al lado de una impresionante Gibson Les Paul Custom en rojo vino, estaba mi chica, mi Lucille, igualita a la que vendÃ, negra ébano, abarrotada de abalón y con sus múltiples bendings… me quedé boquiabierto, ¿cómo podÃa haber vendido la guitarra más hermosa de todas? Nadie se dio cuenta de mi reacción, pero tuve que hacer un gran esfuerzo para no llorar desconsoladamente; tenÃa un nudo en la garganta, pero me estampé en la cara una sonrisa más falsa que un duro de 6 pesetas. Luego, esa noche (y un par más) dormà fatal, dandole vueltas a lo que habÃa hecho por lo que yo creÃa que era amor y deseando tener un Delorean para volver atras en el tiempo y solucionar el empastre, pero…
Junio 2009, una noche cualquiera a las 3 y pico de la madrugada estaba intentando dominar un solo bastante complejo de mi Ãdolo country, Brent Mason, pero me sentÃa atascado, no tenÃa la mente despejada. Decidà escuchar Blues, llevaba meses resistiendome a escuchar y a ver a la gente bluesera que me gusta. No podÃa soportar la idea de ver y escuchar a Lucille, a Blackie, a una 335/345 o Stratos, era un esfuerzo muy grande para mÃ, pero la cabra tira al monte y me dije de oÃr un par de temas… Oigo a Clapton y noto que mi cuerpo, mente y alma empiezan a vibrar, me voy corriendo a buscar una Squier Strato japonesa de los 90 y me digo a mà mismo “un par de licks y fuera”. Qué equivocado estaba. A la que miro el reloj, son las 8am. Me habÃa pasado 5 horas tocando Blues y ni me habÃa enterado. HabÃa vuelto a casa. En ese momento decidà dejar de ser una plañidera y un llorón e intentar recuperar mi pareja del Blues.
La primera en volver fué Blackie pero fué de carambola. Resulta que yo querÃa una Clapton ya que las Stratos normales se me quedan cortas para mi gusto, y la que me ponÃa (y pone) malo es la Clapton en blanco con pastillas Lace Sensors… Me derrite. Estuve de negociaciones con un tÃo que tenÃa una asÃ, pero resultó ser un mareoso de la leche y en esta me aparece “una alma caritativa” y me dice “tengo a la venta una Clapton Blackie del Custom Shop con una hora de vida”. Resulta que el tipo que la compró nueva de tienda se gastó 3000 eurazos en ella y a la hora de estar en su casa se dio cuenta de que no le gustaba, asà que no me lo pensé, saqué un billete de tren para Madrid y me planté allà a las 11am. Era sábado, lo recuerdo muy vividamente. Blakie se vino a mi casa por 1700e. Al principio fui reticente a comprarla, ya que era negra con Noiseless como la Blackie Artist Series que vendÃ, pero en cuanto la vi capté que la Custom Shop que me iba a llevar era muy superior, los acabados, el mástil… En cuanto llegué a casa y la enchufé me sedujó y atrapó del todo. Es mi tigresa, la he bautizado como Son Gokuh, ya que puede ser tranquila pero si le zurras se transforma en super saiyan como él, se ha crujido a un montón de Gibsons de todas clases y aún no he llegado al limÃte de su potencial… Es tremenda y la quiero mucho.
Hace 2 dÃas volvió Lucille. En cuanto me enteré de que serÃa mÃa me pusé a llorar como un niño: mi amor volvÃa conmigo, se me habÃa dado una segunda oportunidad. Era igual que la que yo tuve, con el Lucille en la pala y estaba súper cuidada. En cuanto fui a MRW y la recogÃ, sentà que se habÃa cerrado el cÃrculo…y al abrir el estuche y verla me quedé mudo, fue como encontrar a una vieja amiga. Por la noche ya en mi casa y con calma, con una luz suave y tenue me detuve a mirarla de cerca, a sentir cada centÃmetro de ella, a olerla. No te rÃas, pero para mà fue como hacer el amor con una mujer hermosa y con un corazón aún más hermoso. Ya le he sacado un montón de sonidos preciosos, es maravillosa, la amo de verdad. Vuelvo a tener mi Gibson, y no importa lo mal que me vayan las cosas, un simple vistazo a Lucille o al resto de sus hermanas y me curo rápido.
Voy a ir terminando, ahora mismo con Blackie y Lucille recuperadas y a mi lado vuelvo a contemplar el futuro con optimismo y fuerza, me siento fuerte y poderoso, ha sido volver estas 2 pillinas y empezar yo a cuidarme más (he perdido los 20 kilos que me metà en el cuerpo), ser más positivo, quererme un poco más y tener un algo de autoestima. En lo musical la cosa va genial y en lo personal… alguien ha entrado en mi vida, la quiero y me ha devuelto mi sensibilidad y romanticismo pero me temo que para ella sólo soy un cuerpo más, y creo que lo dejaré correr: nunca más permitiré que un simple lÃo o un falso amor me separe de mis guitarras y de la música, esta vez aprendà la lección.
Rocking in the Free Blog,
Esperanza Galera








octavarium on 19 diciembre 2009
Al fin la segunda parte de esta historia me alegro mucho de que acabara bien al fin y al cabo. EL TIO ES AUTENTICO!
Sergio González on 19 diciembre 2009
Que historia tan buena!
Joan Gómez on 19 diciembre 2009
Muy buena historia.
Un saludo!
william on 22 diciembre 2009
Que historia tan dura, ojala aprendas la lección
Lady Black on 24 diciembre 2009
Me ha encantado la historia, una pasada.
Nunca hay que ceder tanto por amor, y menos aún abandonar una parte de nosotros.
Me alegro de que todo acabara bien, de veras.
Esperanza Galera on 24 diciembre 2009
¡Bien dicho Lady! El amor es algo bueno, pero no creo que el amor por nuestra pareja deba superar nuestro amor propio… La dependencia es algo muy peligroso.
No obstante a nuestro amigo al final las cosas le han salido bien. Hace poco me escribió y me contó que habÃa vuelto a recuperar esa ilusión y pasión por la música, que no dejaba de tocar y que estaba muy muy feliz :)
Miguel on 3 enero 2010
Que buena historia … y con final feliz!!
kamasutra on 12 marzo 2010
Me ha encantado la historia, una pasada.
Nunca hay que ceder tanto por amor, y menos aún abandonar una parte de nosotros.
Me alegro de que todo acabara bien, de veras.