
Mucha gente comienza a desarrollar de forma autodidacta su manera de cantar por imitación. Alguna voz dentro de nuestro estilo o estilos favoritos, nos llama la atención, nos emociona o nos provoca admiración, y comenzamos a imaginar cómo podríamos producir esos mismos sonidos.
No es raro, ya que desde pequeños aprendemos a hablar y a gesticular por imitación.
Es un gran punto de partida, encontrar un sonido que nos guste y tratar de desarrollar nuestro estilo en base a él. Muchas veces sentirse identificado con una voz, nos ayudará a dar nuestros primeros pasos y a divertirnos mucho realizando covers y lanzándonos a coger un micro para imitar a nuestros ídolos. Divertirse en esto de la música, es primordial; luego con el tiempo pasaremos de ser “imitadores” (o “intento de”) a ser cantantes con estilo propio e influencias de tal o cual cantante.
Pero cuando llegamos a la teoría, conocer nuestro rango vocal o tesitura (de qué nota a qué nota llegamos con comodidad y sin hacernos daño) es una forma inteligente de abordar nuestros estudios, para (simplemente) no intentar abarcar piezas que se escapen de momento a nuestras posibilidades, no hacernos daño y no frustrarnos. Lee el artículo completo »



