Rocking in the Free Encuesta: ¿Quién hace a quién?

Esperanza Galera

Enero 4th, 2010

Hoy lunes toca anunciar al ganador de la anterior encuesta y proponer la siguiente, así que vamos allá. El ganador de la encuesta “El talento, ¿nace o se hace?” es… el comentario número 23, de Marioteleca, por su trabajada e interesante reflexión sobre el tema que tratábamos, el talento. Enhorabuena a Mario y muchísimas gracias a todos por participar. A continuación, os presento la pregunta de esta semana, ¿quién hace a quién?

La eterna cuestión del huevo y la gallina. Seguro que no habéis tardado mucho en daros cuenta: nos parecemos. Sí. Tú y yo, ese músico de la plaza, tu antiguo profesor de de la escuela, tus compañeros de grupo, las caras tras la pantalla de decenas de foros de la red. El por qué entre músicos, sin importar si son profesionales o aficionados, compartimos tantos rasgos de nuestra personalidad, sigue siendo una incógnita. La fuerte pasión que hace que vibremos con simples melodías (para otros, normales), la obsesión por la música a horas y deshoras que nos hace tenerla presente 24 horas al día y, por qué no, esa pizca de locura, son sólo algunas de las cualidades que compartimos.

¿Es la música la que convierte al músico o es el músico el que nace preparado para la música?

He estado leyendo algunos libros sobre el tema y he desarrollado mi propia conclusión. Hay dos grandes posturas al respecto: la pre-música y la post-música, dependiendo si nos empezamos a parecer una vez entramos en contacto con ella, o ya lo hacíamos antes.

La teoría pre-música establece que simplemente por nacer, vivir y crecer, nuestra forma de ser “como un músico” se configura, siendo entonces altamente probable acabar sintiéndose atraído por ésta, ya que da salida y hace fluir los aspectos más fuertes de nuestra personalidad que otras actividades más normales no pueden. Es decir, entre músicos nos parecemos porque ya nos parecíamos antes de dedicarnos a la música. Esto a priori parece lo más lógico, pero entonces tendría que haber más gente con esa personalidad “de tipo músico” que no haya terminado en la música y… ¿alguien tiene tantos puntos en común con un no-músico, como con un músico? ¿Alguno de vosotros conoce a alguien con una personalidad de músico que no se dedique a la música?

La teoría post-música establece que lo único que compartimos antes de entrar en contacto con la música, es un gran gusto por ella. Una vez empezamos a tocar un instrumento, a formar parte de ella… nuestra personalidad comienza a adquirir aspectos nuevos, frutos de las largas horas a solas con el instrumento, componiendo, tocando… Es decir, sólo hay un pequeño resquicio en común, justo el encargado de encender la mecha. También suena muy evidente, pero, ¿de verdad una sola actividad puede cambiarnos tanto y, sobretodo, de una forma tan profunda?

La pregunta está expuesta, ¿qué opináis vosotros?

¿Quién hace a quién?

Rocking in the Free Blog,

Esperanza Galera

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10 comentarios a “Rocking in the Free Encuesta: ¿Quién hace a quién?”

1 As de Luz 4 Enero 2010

Todos nacemos para la música; muchos no encuentran el camino sin embargo.

2 Víctor Manteca 4 Enero 2010

¿Si alguien conoce a algún “músico” que no se dedique a ella? ¿Sin preparación musical alguna, que no sepa tocar ni la odiada flauta Yamaha del colegio? Para mí es fácil responder: yo mismo.

Mi llegada a la música como algo más que entretenimiento -aunque siempre fui inclinado a disfrutar de ella- fue más bien tardía. Pero inevitable. Digamos que por un lado soy emocionalmente volcánico, incluso irracional, pero por otro soy un tipo intelectualmente curioso e inquisidor, que sólo halla placer en maquinarias arcanas y complejas que satisfagan mi insaciable curiosidad. Los juegos simples, los argumentos simples, las creaciones simples, hasta las personas simples tienden a aburrirme muy pronto: una vez pasada la novedad, se revuelven en mi boca como un chicle que pierde su sabor demasiado pronto.

Así, era inevitable que terminara de modo autodidacta en el mundo de la música: un mundo que a un tiempo me permite conectar mi sentimiento íntimo con los aspectos más emocionales del arte, y a la vez adentrarme en una red infinita de posibilidades y combinaciones cada vez más complejas, descubriendo siempre cosas frescas y nuevas.

No soy capaz de tocar un solo acorde, pero tengo una gran orquesta en mi interior capaz de tocar para mí cualquier cosa, una gran discoteca, y una extensa biblioteca de teoría e historia musical donde aprendí todo lo que alguien puede aprender, sin ser músico.

Pero ,¿soy músico? Bueno, obviamente, no. Ahora, ¿qué es la música? Porque, desde un punto de vista trascendental, el término es mucho más amplio de lo que parece, si no nos limitamos al arte de combinar los sonidos. Para los antiguos filósofos, la música tiene un vínculo esencial con la propia naturaleza del cosmos, el orden universal. Las matemáticas, la astronomía, el estudio de la naturaleza y del arte, y de su relación… todo eso sería música. Y músico, el ser que ansía devorarlo todo con su mente.

Este arte sonoro sería, en realidad, el síntoma en forma de arte y disfrute de una exploración personal en busca de nuestra propia naturaleza, una expresión inocente de una inquietud mucho más profunda, que subyace en individuos como nosotros, intelectuales y sentimentales a la vez; ningún otro arte ni ciencia participa en tanto grado de ambos aspectos del ser humano, ni es a la vez tan difícil de describir o explicar.

Por eso creo que sí, soy músico, un músico nato que nunca tuvo la ventura de tener un piano en casa o agarrar una guitarra en su niñez. Y que la música llega a todos, pero existen individuos especialmente inclinados, no sólo a disfrutar de ella, sino también a integrarla y aprehenderla de modo inseparable en sus vidas, de modo más profundo y vehemente que el mero aficionado o consumidor de música. Donde no hay pólvora, la mecha es inútil.

El ser musical descubre la música, y se casa con ella. Y descubre que siempre fue músico, aun cuando no lo sabía. El músico es músico siempre. Que su camino se cruce con el de su amada, es otra cuestión.

3 Miguel 4 Enero 2010

En relación a la teoría Pre-Música hay que tener en cuenta que uno al ser bebe, en el período de gestación del embarazo, ya en el quinto mes tiene la capacidad de discriminar sonidos y puede oir la voz de la mamá. Podríamos considerarlo que eso es música ya que la voz del ser humano emite cierta tonalidad al hablar, al expresarse. Los bebés recuerdan las melodías que han escuchado dentro del vientre materno, durante el primer año de vida, pueden recordar y preferir la música que oyeron durante su gestación. Es probable que esto haga que una persona al nacer demuestre cierta inclinación a la música.

Con respecto a la Post-Música, en mi caso influyó bastante. En mi caso particular comencé a tocar la guitarra aproximadamente a los 6 o 7 años, y afecto en personalidad positivamente, ya que era un niño muy tímido y vergonzoso que me costaba relacionarme con otros, y esto trabajo ese aspecto de mi personalidad. La relación que tuve con el instrumento me fue dando bellas satisfacciones porque con el correr del tiempo me sentí capaz de sacar canciones que me gustaban, que enriquecía mi vocabulario musical, porque ya era mas amplio mis conocimientos de acordes, lo cual generaba en mí mayor confianza y que de una forma u otra afectaba hasta mi carácter. Puedo explayarme un poco más (y aclaro no tengo “poder de síntesis) y espero haber aportado algo en todo esto.

4 Anabel 4 Enero 2010

Es la MÚSICA quien elige a la persona. Tiene identidad propia, no lo olvideis.

5 marioteleca 7 Enero 2010

Esta nueva cuestión viene prácticamente a enlezar con la anterior, y desde mi punto de vista, pienso que tienen la misma explicación lógica y racional. Como ya se ha apuntado, podríamos considerar las dos posturas o teorías como correctas, posibles y de algún modo, aceptar una u otra, incluso ambas, un juego entre ellas, por la cual me decanto.
Estoy también de acuerdo con que existen personas cuyas personalidades son muy parecidas a las del músico, como bien se enunció, tienen una iquietud (en este caso por otras actividades y campos del conocimiento), esa locura humana y esa personalidad más bien (y sobretodo a la hora de relizar su actividad) profunda y muy íntima, capaz de crear casi una atmósfera impenetrable y llegando a estar “en otra onda”, evadido, en trance o como lo queramos llamar.
Por lo que habría que cuestionarse mucho ambas teorías: con ésto digo que acepto completamente no una configuración cien por cien segura de “ser músico” en la vida que tendrá ese indivíduo que nace, pero, remitiéndome a mi anterior reflexión de la pasada semana, nace con él esa genética que, de igual modo le da capacidades o no (que debería explotar posteriormente) para la música, le da también esa capacidad (que por supuesto tendrá que estimular posteriormente) para apreciar, amar, emocionarse, incluso volviendo a lo anterior, volverse loco por ella.
He hecho incapié en la palabra “posteriormente” porque es ahí a donde quería llegar con mi razonamiento: nacemos con esa capacidad, con esa cualidad para entender la música, crearla, expresarla, aunque no seamos doctos en ella, sino simples oyentes; aunque no tengamos conocimiento del funcionamiento de un piano, las partes que componen una guitarra, formar un acorde, y de nuevo el magnifico y extenso etcétera de posibilidades que nos ofrece la música, pero no tendrá lugar ese “ser músico”, sin una fase de conocimiento y asimilación, de descubrimiento, cronológicamente posterior.
Bien, de ser a priori, ¿por qué no hay más individuos con la personalidad de “músico”? Esta cuestión se podría responder, si aceptamos la personalidad de “músico” como única y exclusivamente de éste, haciendo mención de ese juego entre ambas teorías: los que nacen con esa capacidad, ya no de aprender y poder tocar uno o varios instrumentos, sino con la capacidad de entender la música y apreciarla, de aprehenderla como ya se ha dicho, pasarían a socializarse en su entorno y medio (aquí enlazo de nuevo con la calidad de la educación y del sistema educativo, además de la sociedad en la cual se nace). Hablaría más de una selección “social” que de una selección natural, ya que natural sería aquella a priori, la que viene en los genes, y la social, la posterior, la que condiciona el medio, la familia, la educación, el trabajo, etc.
Un invidividuo muy capacitado para la música si se desarrolla en un entorno que no potencia esa capacidad, no llegaría a conocerla y dar el paso a la teoría de la post-música, por decirlo de algún modo. ¿Es casualidad que hoy en día la música tenga mayor difusión, seguidores, intérpretes, compositores, alumnos, etc.? No. Creo que se debe a la apertura de horizontes que han ido ofreciendo, ofrecen y seguirán haciéndo, las nuevas tecnologías, que dan incluso la posibilidad de desarrollar esa capacidad en un individuo de clase baja-media que de haber vivido en el siglo XVIII habría sido un mero campesino y un analfabeto en cuanto a música nos referimos.
Así y para concluir esta densa reflexión, pues la cuestión a pesar de su simpleza lingüística es una difícil pregunta para la mente y sin respuesta única, opino que el individuo adquiere la personalidad de músico una vez entra en contacto con la música, pero que esa personalidad de músico, de amor por la música, ya está dada en sus genes, que a pesar de ser a priori (pre-música), necesita que se active con una condición a posteriori (post-música), es decir, el acceso al mundo musical, y al conocimiento de la misma, vendría dado por un juego, combinación y complementación entre ambas teorías.

6 Miniprimer 7 Enero 2010

Yo personalmente llevo poco tiempo tocando un instrumento, pero normalmente después de tocar siempre estoy de mejor humor.
En cierta manera también, ha cambiado mi gusto musical abriendome a una gran variedad de estilos a los que antes no les prestaba atención, ahora escucho música mucho más variada.
Pero en cierta manera mi forma de ser no la ha cambiado, el tocar un instrumento es por así decirlo como redescubrir la música desde otro punto de vista.

7 Selu Algaba 10 Enero 2010

El músico se hace con la música, al igual que la música la hace el músico. Todos tenemos el gen musical metidos en el cuerpo. Es muy facil, salvo contadas excepciones, que un ser humano se convierta en músico, partiendo de la base que el músico, como tal lo entiendo, es el que está, incluso, en su casa, tocando su flauta o su guitarra, por simple gusto.

8 Santiago 10 Enero 2010

Creo que hay personas que nacen con mayor sensibilidad artística por sus genes y por el entorno que nos ha tocado vivir y eso puede influir en cierta medidad.

También hay aptitudes innatas, tanto físicas como psíquicas que nos pueden ayudar en mayor o menor medida.

Pero es el deseo de ser músico lo más importante.

Un superdotado al que le imponen la música tendrá serias dificultades para hacer música.

En cambio una persona de aptitudes medias, con una inmensa pasión y deseo de hacer música logrará grandes resultados.

Es cierto que el más dotado, podrá tener mayor o menor técnica, y la técnica es muy importante para poder expresar.

Pero si la música es un arte que nos permite expresar nuestros sentimientos, con menos técnica y más corazón se hace menos música que con más corazón y menos técnica.

¿Qué hace más música, una guitarra sentada en una silla sin persona, o una persona sentada en una silla sin guitarra?

9 Juan Diego Martínez manjarrés 10 Enero 2010

El talento se puede moldear pero es innato….Cuantas más reglas le pongas más lo estropeas…Aunque hay que conocerlas. La música es una expresión de personalidades y sentimientos interiores.
En definitiva el hombre es el que hace la música.

10 Danny J Penalver 10 Enero 2010

Ambas.. sin conocer la música con tu talento no haces nada ,por lo tanto nos convierte,pero a su vez se nace con facilidades naturales de cada persona para cada instrumento,de ahí el desarollo del mismo.por eso se nace preparado!!

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