• 15th octubre 2009 - By Esperanza Galera

    profesorHace mucho tiempo que tengo en mente escribir sobre este tema y es que se trata de uno bastante, digamos, peliagudo. Quien se toma la música en serio y se aventura a estudiarla, tarde o temprano acaba llegando siempre a la misma conclusión: necesito un profesor. Me atrevería a decir que todos los que estáis leyendo estas líneas os habéis hecho la pregunta “¿debería ir a clases?”. Es evidente: para nosotros un profesor es alguien que te puede enseñar aquello que deseas saber o aún mejor, aquello que nunca imaginaste llegar a aprender. El problema es que no siempre es así, ya que los profesores de música son personas como tú y como yo, con todo lo que ello conlleva. Hoy me gustaría guiaros un poco para que reconozcáis pronto a quién se encuentra enfrente y podáis plantearos si os conviene o si deberíais dejarlo en busca de algo mejor, ya que un mal profesor no sólo resulta un gasto de dinero y tiempo: si no te planteas las capacidades de enseñanza de tu profesor puedes estar cometiendo uno de los más garrafales errores que un estudiante puede cometer: aprender mal. Por fortuna o por desgracia tendemos a creer lo que nos dice nuestro profesor, tanto para lo bueno como para lo malo y, como digo, los profesores también son personas; personas que se equivocan, personas vanidosas o incluso malas personas. Encontrarse con un profesor frustrado que no quiere que toques mejor que él y te enseña mal o simplemente no te enseña bien, no es el argumento de una novela de terror. Pensadlo bien: hoy en día cualquiera puede colgarse la guitarra y hacerse llamar profesor.

    El joven estudiante que sólo quiere sacarse un pequeño sueldo, aquél mediocre guitarrista con una inmensa capacidad de enseñanza al que siempre recordarás con cariño, ese músico frustrado sin ilusión por la música (y mucho menos por enseñarla) con esos precios tan bajos, aquél apasionado músico que en enseñarte el más noble de las artes le va la vida, ese cachondo con quién tantas risas te echas olvidando que estás en una clase, el guitar hero cuya única intención es cobrarte por enseñarte… lo bien que él toca. Los perfiles que te puedes encontrar son muchos y en parte depende del entorno: no tienes las mismas posibilidades de encontrar un mal profesor en su casa que en una escuela con titulación homologada. Los que hemos recibido muchas clases con distintos profesores nos damos cuenta pronto de ello: las distintas actitudes que adoptan contigo, sus métodos y, sobre todo, sus contradicciones. A veces resulta difícil saber quién tiene razón, si es que alguno de los dos la tiene.

    ¿Dónde debería recibir clases?

    Me gustaría que leyendo este artículo te pares a pensar un poco en lo que quieres. Depende de ti y tus aspiraciones y necesidades si deberías buscar un profesor particular (excluyo aquí grandes guitarristas reconocidos que dan clases), una academia de música moderna, un conservatorio, o una escuela de música con titulación homologada. Si sólo quieres que alguien te corrija tus malas manías en el instrumento y te ordene un poco las ideas, un profesor particular te será más que suficiente, pero no estaría de más que conocieras un poco su currículum antes de arriesgarte a perder tu dinero y tiempo. Si quieres una educación más completa con algo de teoría aplicada dónde aprender mucho y bien, las academias de música moderna te la darán, además de hacerte pasar un buen rato. Entre las academias de música moderna y los conservatorios se encuentran las escuelas de música típicas de los ayuntamientos, dónde por ejemplo una servidora dio sus primeros pasos en la música con un piano hace 15 años. Por último si lo que buscas son estudios reconocidos para poder dedicarte a la música de una forma seria, tratando la música en todos sus aspectos prácticos y teóricos, un conservatorio o una escuela de música con titulación homologada es, sin duda, una estancia obligada para tener un currículum aceptable para aquél que busque a quién contratar.

    Hay de todo en todos lados, puede que no todos los perfiles se ajusten a los espacios que comento, pero a grandes rasgos es lo que en mi experiencia y en la experiencia de los de mi alrededor, se puede vislumbrar. Para acabar quiero dejar algo muy claro: es probable que el profesor perfecto no exista; cuando creas que ya no funcionas con tu profesor como debieras, busca otro que cubra tus necesidades. Como decían en aquél anuncio… ¿qué quieres conseguir?

    Rocking in the Free World,
    Esperanza Galera.

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  • 2 comentarios to “En busca del Profesor perfecto”

    • Miguel Leviñanco on 11 enero 2010

      La verdad que el tema esta muy bien planteado Esperanza, y mira si recien lo respondo es porque lo encontre husmeando en articulos que no lei en su momento (o sea soy un terrible despistado, algo normal en mi :D) y la verdad que deberia ser asi, previo a ir a tomar clases con el supuesto profesor de musica tendriamos que saber un poco de él o ella.
      En mi epoca (cuando era mas pibe … fue hace mucho :)) No tuve oportunidad de estudiar, porque no habia conservatorio y era toda una odisea saber de alguien que tuviera conocimientos musicales, que supiera y que quisiera enseñar, o sea era todo un tema, como tambien encontrar material de estudio y ni hablar de instrumentos “como la gente” o medianamente buenos(tenias que conformarte con guitarras y equipos nacionales los cuales eran malisimos en todo aspecto en esa epoca, pero aclaro que en la actualidad eso ha dado un giro total).
      No tiene sentido lamentarme por ese tiempo perdido, aunque fueron muchos años, asi que la cuestión es, que es necesario buscar un profesor porque haciendolo das pasos agigantados, que si uno lo tuviera que hacer como autodidacta (y todo lo que ello puede acarrear: aprender mal, corregir “mala técnica” al tocar, posturas incorrectas, etc), pero teniendo en cuenta tambien los puntos bien resaltados por ti en el articulo.

    • Esperanza Galera on 11 enero 2010

      ¡Hola Miguel! Me alegro de que te gustase el artículo. Efectivamente no tiene sentido lamentarse de cosas que no hicimos en el pasado: hay que hacer todo lo posible en el presente para que esos problemas no sean tan relevantes ya. Parece que todos tenemos (al menos) una espinita clavada. En mi caso es no haberme metido de cabeza de pequeña, en vez de pasar por encima por unas clases de piano y poco más. Pero bueno, es lo que hay, eso ya no cambia y ahora en el presente tengo que trabajar un extra más para llegar al nivel que tendría si el pasado hubiera sido como yo quería.

      Mucho ánimo, Miguel!!

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