- Es, junto a un afinador y el propio instrumento, una de los 3 elementos más básicos y fundamentales del aprendiz de música
- Gracias a él logramos aprender a manejar el tiempo y hay que recordar que la definición más sencilla de música habla de “Melodía, ritmo y armonía, combinados”
- Sea cuál sea la dificultad, tocar muy rápido muchas notas de forma fluida o distribuir correctamente las notas en tiempos largos, el metrónomo es ese director de orquesta que te indicará sin error dónde está cada cosa
- Nos ayuda a desarrollar el importantísimo “metrónomo interno”, sin el cuál no se puede ser buen músico
- Es vital para lograr una buena técnica, ayudándote a tener un fraseo fluido y limpio
- Con él trabajamos la velocidad de forma correcta, aumentando el tiempo sólo cuando ya dominamos la ejecución en el actual
- Junto a unos simples ejercicios podemos desarrollar un impresionante control rítmico. Prueba a tocar todos los ejercicios en tiempos “débiles” (en el 2 o 4 de un 4/4) o comenzarlo todo a contratiempo
- No se puede grabar sin él; si no lo usas para grabar todos los instrumentos, las posibilidades de que todo suene en su sitio son prácticamente inexistentes
- El metrónomo no es sólo cosa de baterías; él ha de tener buen concepto del ritmo para marcarlo, pero tú igualmente has de tenerlo para seguirlo
- Es un error muy común pensar que el metrónomo, el control de un tiempo estable, va en contra de la libre expresividad de los sentimientos. No os confundáis: dominar el tiempo no es óbice de la expresión, sino una herramienta BÁSICA de ésta. Acelerarlo o ralentizarlo denota distintos matices emocionales que no podrás dominar si no controlas el tiempo medianamente bien
Esperanza Galera




